Una mujer que me enseña a orar,
Quien me abraza, sin pensar.
Ella es mala,
Hace terminar mi alimento,
En lo profundo de mi corazón
Mi vos se rehúsa a ser silenciada
Ella vela mis sueños
Cuida de mis huesos
Con calcio, fósforo, en mis alimentos.
Como lluvias que resuena
Son sus palabras de consejos.
Ella es mala.
No deja que las drogas entren a mi cuerpo,
Ella reprende mis actos, sin ningún lamento.
Pero luego me un beso;
En mis mejillas humedecidas.
Cura mis heridas,
Aunque diga: ¡no me pongas más inyecciones!
Extiende su mano;
Para ayudarme a levantarme de las caídas.
¡no me asfixia!
Pero desea estar siempre encima.
No lo hace,
Ella dice: eres libre como el viento.
Mi madre es la más mala del mundo;
Mala para dejar de amarme,
Aunque yo sea martirio para su alma.
Luz verde.

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